casi me demandan
por vender demasiadas zapatillas
Hoy vamos a hablar de números grandes.
De cuando aplicas el marketing sigiloso a nivel corporativo y la lías parda.
Cuando salí del hotel de Benidorm y volví al ruedo, entré como único copywriter en la startup HOFF, los de las zapatillas.
Pasé allí casi cuatro años.
Cuando entré, la empresa facturaba 2 millones de euros. Cuando me fui, la cifra estaba en 52 millones. Un subidón del 2500%.
Un día, antes de una campaña potente, decidimos aplicar marketing sigiloso puro en los correos y en los anuncios.
En lugar del típico correo de e-commerce con la foto perfecta y el botón gigante de "¡NUEVA COLECCIÓN, COMPRA YA!", hicimos otra cosa
Contamos un viaje.
Las calles de París, el olor a café, el dolor de pies tras andar doce horas y la sensación de llevar puesto algo que combina con todo.
Metimos el deseo de libertad y de estatus en el cuerpo del lector. La zapatilla solo era el vehículo.
¿El resultado? Un colapso.
La web se cayó tres veces.
El stock previsto se evaporó en poco más de seis horas.
Y aquí viene el marrón.
Nosotros no solo vendíamos online.
También le servíamos producto a un montón de zapaterías de toda la vida que revendían HOFF. A varias les habíamos prometido ese modelo. Algunas ya nos lo habían pagado por adelantado.
Y de repente no teníamos zapatillas que darles.
Habíamos vendido tan rápido que nos quedamos sin stock para cumplir con nuestros propios clientes.
Un pago cobrado y nada que entregar.
Por vender demasiado.
Generamos tanto deseo que la gente se daba hostias por unas zapatillas.
Bien.
Los mismos principios de persuasión invisible que usamos para liar ese pollo están estructurados, paso a paso, en mi manual Marketing Sigiloso.
Este viernes 19 sale de la caja fuerte.
Y para que no tengas que tragarte los tres años de dolores de cabeza que me costó a mí dominar esto, le he metido promts de IA para que Claude o Gemini te monten el ritual manteniendo tu gracia.
Si ya estás dentro de La Academia, relájate en la tumbona. El viernes lo tienes en tu cuenta, incluido en tu pase.
Si todavía estás fuera, límpiate la bandeja el viernes por la mañana.
Mañana te cuento lo que me enseñó un vendedor de coches usados de Murcia.
—Javi
P.D. Si sigues pensando que para vender más hay que bajar el precio, vas a seguir cobrando propinas toda la vida. El viernes te abro la otra puerta.



