Javi Carnicero

Javi Carnicero

Cómo hacer que los lectores sientan que son tu bebito fiu fiu

Gary Halbert era un maestro en esto

Avatar de Javi Carnicero.
Javi Carnicero.
abr 17, 2026
∙ De pago

Este contenido forma parte de Biblioteca Viva: mi arsenal de mini-métodos semanales, con un prompt final que ejecuta todo por ti.

Gary Halbert hacía una cosa antes de escribir cualquier carta de ventas.

Se sentaba, cerraba los ojos y se imaginaba a una persona concreta.

Con nombre, con manías y con sus problemas de sobrepeso.

Luego abría los ojos y le escribía a ella.

Solo a ella.

Y esa carta llegaba a 200.000 personas que sentían que Halbert les conocía de toda la vida.

Escribir para una persona hace que miles se sientan la única.

Suena contradictorio. Pero funciona mejor que cualquier fórmula, cualquier estructura y cualquier gancho perfecto.


No escribas como si tus clientes estuvieran todos juntos en un estadio

Tus lectores están solos cuando leen.

Sin embargo mucha gente escribe como si tuviera delante a una sala llena de gente:

“Llevaba tiempo queriendo escribiros sobre esto…”

¿A quién cojones le hablas, gilipollas?
Yo estoy aquí sentado en el retrete.

Mira.

Piensa en la última vez que recibiste un email que te hablaba a ti directamente

Vs. otro que habla como si estuviera dando una rueda de prensa:

“Nos complace anunciar la nueva TV 4k de Sony…”

A mí me complace borrar tu email.


El problema con los “buyer personas” de PowerPoint

Todo el mundo tiene un buyer persona.

Marcos, 38 años, emprendedor digital, vive en Madrid, le gusta el crossfit y los podcasts de negocios.

Ese Marcos no existe.

Tiene la misma profundidad emocional que un maniquí de Zara.

Es un frankenstein de datos demográficos que no le habla al cerebro de nadie porque nadie se ha despertado nunca a las 3 de la mañana pensando “soy un hombre de 38 años que vive en Madrid y le gusta el crossfit.”

No.

Se despierta con ansiedad. Y no sabe ni por qué.

El buyer persona de Halbert tenía un problema concreto, una conversación interna específica y un miedo que le hacía actuar de una manera determinada.

Sin edad, ni ciudad, ni aficiones de mierda.

Y Halbert lo conocía tan bien que podía escribirle una carta de 8 páginas que el tío leía de principio a fin sin levantar la vista.

Como cuando empiezas un capítulo de Narcos a las 11 de la noche diciendo “solo voy a ver de qué va”.

Ya sabes cómo acaba eso.


Cómo encontrar a tu “una persona”

No te voy a decir que hagas encuestas ni que analices métricas.

Te voy a decir que pienses en una conversación real.

Alguien que te ha escrito un email, un comentario, un mensaje de WhatsApp describiendo el problema que tú resuelves.

Guarda toda esa mierda como si fuera el regalo que te hizo tu amada que murió en el Titanic.

Con sus palabras, con sus errores ortográficos y con ese tono de “necesito ayuda pero no quiero parecer desesperado.”

Ahí está tu “una persona.”

Si no tienes esa conversación todavía, piensa en ti mismo hace dos o tres años.

Antes de saber lo que sabes ahora.

¿Qué problema tenías? ¿Cómo lo describirías con las palabras de entonces, no con las de ahora?

Vomítalo todo en una hoja de papel como si fueran los deberes de tu terapeuta hasta que acabes llorando.

Escríbele a ese tú del pasado.

Es la persona que mejor conoces y que más puedes ayudar.

Yo lo hice durante mucho tiempo (y te digo que funciona, porque mi yo de hace 5 años era un desastre).

Otro truco es pensar en un amigo al que conoces muy bien y que encaja en el perfil.

Escribe para ese amigo.


El Prompt Maestro “La Carta de Halbert”

Para que la IA te ayude a construir a tu “una persona” con tanta precisión que escribirle se vuelva inevitable.

Este prompt te obliga a definir a esa persona antes de escribir nada. Y cuando la tengas, escribir se vuelve más fácil que tirarte un pedo después de 3 birras.

Esta publicación es para suscriptores de pago.

¿Ya eres suscriptor de pago? Iniciar sesión
© 2026 Javi Carnicero. · Privacidad ∙ Términos ∙ Aviso de recolección
Crea tu SubstackDescargar la app
Substack es el hogar de la gran cultura