Pregunta a cualquiera que tenga un negocio:
«¿Cómo decidiste lo que cobras?»
Te va a contestar una de estas tres cosas.
Una: «Miré lo que cobraba la competencia y puse un poco menos».
Dos: «Calculé mis horas, sumé gastos y le añadí un margen que no pareciera abusivo».
Tres: «A ojo».
Yo he hecho las tres. Varias veces.
Y parten de la misma idea errónea: que el precio de algo tiene que ver con lo que cuesta hacerlo.
Pues mira.
En 2024 un tribunal de Milán sacó a la luz lo que Dior pagaba al taller por cada bolso de 2.600 euros.
La cifra es ridícula.
La gente que compraba esos bolsos ni se inmutó.
Ellos ya lo intuían y les importaba un huevo.
Hoy se desbloquea el Capítulo 0 de Caro de Cojones.
Dentro tienes:
La cifra exacta que Dior pagaba por cada bolso, y por qué que se supiera no le hizo ni cosquillas al que los compra
Por qué subir tus precios mañana al doble, sin más, acaba en hostia (y el orden correcto, según un señor que ha dirigido Prada y Valentino en 14 países)
Las dos palabras que tienes que dejar de usar cuando hablas de precios, y las dos que las sustituyen
Lo que aprendí trabajando en un hotel de 1.000 euros la noche donde el servicio era normalito. Te lo digo yo, que era el servicio
Por qué ser el segundo más barato de tu sector es el peor sitio donde puedes estar
Más el prompt del capítulo, que te entrevista y te dice en cuáles de tus productos estás vendiendo agua del grifo.
→ Accede al Capítulo 0 y descubre de dónde debería salir tu precio
Nos vemos dentro.
—Javi
P.D. La semana que viene, Capítulo 1: por qué un Ferrari es una castaña de coche y qué compra de verdad el que paga 300.000 euros por uno. Ahí está la razón por la que tú cobras poco.



