Javi Carnicero

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El test del Joker: cómo saber si un proyecto va a quemar tu vida

Algunos clientes solo quieren verte arder.

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Javi Carnicero.
may 08, 2026
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Este contenido forma parte de Biblioteca Viva: mi arsenal de mini-métodos semanales, con un prompt final que ejecuta todo por ti.

Hay una escena en El Caballero Oscuro que es de puta madre.

Bruce Wayne está agobiado.
No entiende al Joker. No entiende qué quiere.

Y entonces Alfred le cuenta una historia.

Años atrás, en Birmania, había un bandido robando caravanas de comerciantes.

Las tribus locales le pagaban con piedras preciosas para que las dejara en paz. Pero el bandido seguía robando.

El tío tiraba los rubíes por ahí. Le daban igual. Robaba por robar.

“Algunos hombres solo quieren ver arder el mundo.”

Así es el Joker.

Y así son algunos clientes, socios y colaboradores.

El error que casi todos cometemos al menos una vez

Te llega un proyecto que pinta de lujo.

Buen presupuesto. Una llamada que va como la seda. “te queremos a ti porque eres el mejor”.

Y dices que sí, claro.

Tres meses después estás respondiendo Whatsapps a las 23:53.

Has reescrito la misma página seis veces.
El “feedback” del cliente cambia cada lunes.
El presupuesto, que parecía bueno, dividido por las horas reales, sale a 11 euros la hora.

Ganarías más trabajando en McDonald’s.

Y lo peor no es el dinero.
Te está quemando la vida.

Y tú lo viste venir. En el fondo lo sabías.

Pero las piedras preciosas brillaban demasiado y no quisiste mirar.

Mira. No puedes ir así por la vida.

Hay que tener un sistema para filtrar los buenos proyectos. No puedes dejarlo solo a la intuición porque eso es una receta para el desastre.

Si un proyecto pasa el filtro adelante; si no, a tomar por culo.

El Test del Joker: las 5 preguntas que filtran

Son preguntas para hacerte a ti mismo, en frío.

Pregunta 1: ¿Cuánto me va a pagar de verdad por hora real?

Coge el dinero ofrecido y divídelo por las horas que tú estimas (ya sabes que vas a tardar el doble, así que multiplícalo por dos).

Si el resultado está por debajo de tu tarifa mínima, ya tienes media respuesta.

Da igual lo grande que sea la marca. Estás cobrando barato y encima te vas a comer la frustración de saberlo cada día que abras el documento.

Pregunta 2: ¿Cuántas personas tienen poder de veto sobre mi trabajo?

Esta pregunta es la puta clave.

Si la respuesta es “una persona”, verde.
Si la respuesta es “el equipo de marketing y luego la directora y luego el CEO”, rojo.
Si la respuesta es “depende de quién esté ese día”, apaga y vámonos.

Cada veto extra multiplica las rondas de revisión por dos. Y en cada ronda de revisión tu margen se va por el retrete como un triste zurullo.

Pregunta 3: ¿Tengo claro qué pasa cuando el proyecto termina?

Si el cliente no sabe qué hará con tu trabajo después, el proyecto no va a terminar nunca.

Va a haber siempre “una cosa más”. Una versión 2. Un ajuste.
Un nuevo brief porque “lo hemos pensado mejor”.

Pregunta antes de firmar: ¿qué hacéis cuando esto esté entregado?

Si la respuesta es vaga, te están vendiendo una hipoteca disfrazada de proyecto cerrado.

Pregunta 4: ¿El cliente respeta lo que cobra mi competencia o cree que todos cobramos de más?

Esto se huele en la primera llamada.

El cliente sano dice: “He hablado con tres profesionales y los presupuestos están en este rango. Quiero entender por qué tú cobras lo que cobras.”

El cliente Joker dice: “Es que el otro me ha cobrado la mitad” o “para lo que es, no entiendo por qué cuesta tanto”.

Un cliente que arranca regateándote como si fueras un puesto de souvenirs en un crucero no va a cambiar en el mes 4.

Red flag.

Pregunta 5: ¿Estoy diciendo que sí porque me apetece, o porque me da miedo decir que no?

La pregunta más incómoda. Y la más reveladora.

Si la respuesta es “miedo a decir que no”, el proyecto ya ha empezado mal. Estás aceptando desde la escasez, no desde la elección.

Y los clientes Joker huelen la escasez como los tiburones huelen sangre. Saben que pueden apretarte porque les vas a aguantar todo.

El semáforo del Joker

Después de responder las 5, sumas:

  • VERDE (0-1 banderas rojas): acepta. Probablemente sea un proyecto sano.

  • AMARILLO (2 banderas rojas): negocia. Sube precio. Pon cláusulas claras de revisiones máximas. Limita los interlocutores. Si el cliente acepta los nuevos términos, adelante. Si pone pegas, era un Joker.

  • ROJO (3 o más banderas): di no. Por mucho que duela. Por mucho que tu cuenta corriente te diga “venga, una vez más”.

El truco está en hacer este test ANTES de la euforia. Justo después de leer el correo del cliente, antes de la llamada de venta.

Cuando todavía piensas con la cabeza, no con la polla empresarial.

El Prompt Maestro “Detector de Jokers”

Este prompt actúa como tu abogado.

Le pegas la información del proyecto que te están ofreciendo y te lo audita sin piedad.

Te devuelve el semáforo, las banderas concretas que ha detectado, y un guion para negociar o rechazar según el caso.

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