Ayer perdí la mañana entera peleándome con Claude por una tarea que normalmente me lleva 20 minutos.
Una cosa del cole de Gus, mi hijo.
Algo que tengo que hacer todas las semanas.
Once intentos.
El primero salió mal, el cuarto salió peor, y por el séptimo ya estaba llamándole hijo de puta.
Pero el intento 11 lo hizo de cojones.
Y ahora sé que esa tarea ya no la voy a tener que volver a hacer nunca más en mi puta vida.
Te lo cuento porque me da la sensación de que mucha gente lo deja en el intento 3.
Y lo entiendo. Pierdes media hora, la IA lo hace de culo, cierras la pestaña y decides que esto está bastante sobrevalorado.
Yo lo he pensado. Ayer lo pensé con ganas.
Pero luego te das cuenta de que solo tienes que tirar a la basura una mañana y ya está.
Ya, Javi, pero yo no tengo una mañana para tirar.
Yo tampoco. Por eso la tiro.
—Javi
P.D. Los viernes dejo uno de estos hecho para los de pago, con el prompt para copiar y pegar. Por si prefieres empezar directamente por el intento 11 de otro.



