¿Sabías que Shakespeare escribía con una gramática de mierda?
Inventaba palabras cuando le salía de los huevos.
"Assassination", "bump", "critical", "lonely"...
Todas inventadas por él.
Porque no sabía cómo expresar lo que quería decir con las palabras existentes.
¿Y sabes qué más?
Sus contemporáneos lo criticaban constantemente.
"No respeta las reglas clásicas."
"Su gramática es horrible."
"Mezcla tragedia con comedia."
Los puristas lo odiaban.
¿Cuál fue el resultado?
Solo se convirtió en el escritor más influyente de la historia.
Detalles.
Mientras los "perfectos" seguían las reglas al pie de la letra...
Shakespeare conectaba con la gente.
Sus obras llenaban teatros.
La gente lloraba, reía, se emocionaba.
¿Les importaba que hubiera inventado palabras?
Les importaba una mierda.
¿Por qué te cuento esto?
Porque tú haces exactamente lo que hacían los contemporáneos de Shakespeare.
Te obsesionas con las reglas.
Con la gramática perfecta.
Con que cada coma esté en su sitio.
Mientras tanto, el tío que escribe "mal" pero conecta...
Está haciendo dinero.
Y tú sigues preocupándote por si "había" lleva tilde.
Hay que priorizar el mensaje sobre la forma.
El valor sobre la perfección.
Tu audiencia no necesita perfección gramatical.
Necesita claridad.
Necesita valor.
Mañana te revelo por qué esta obsesión con la gramática perfecta es tan tóxica.
Y por qué a tus lectores les importa un huevo tus errores.
—Javi
P.D.: los errores mecomen los webos