Hace unos días te conté que estaba probando Instinct, una IA que vive en WhatsApp.
Y que me había avisado de un email raro del banco antes de que yo lo viera.
Pues ese email traía historia.
Llevo tres años divorciado.
Y divorciarse es un coñazo.
No por lo gordo. Por las cosicas.
Papeles, firmas, cosas que nunca acabas de cerrar.
Una de ellas: sigo teniendo una cuenta conjunta en ING con mi exmujer.
Hay buen rollo, eh. Pero ella la usa, yo no la uso, y es incomodísimo.
¿Cerrarla? Imposible.
Hay que ir los dos a la oficina a firmar. Ella vive en Nueva York. Y como la sigue usando, con su tarjeta y sus recibos, no se puede salir uno solo.
Eso me dijeron. Varias veces. En la oficina y por teléfono, con musiquita de espera incluida.
Total, que le mandé a Instinct un audio contándole todo esto. Largo. Una chapa. Que acababa más o menos así: esto es imposible, olvídalo.
Me contestó: Tranquilo, déjame que lo investigue.
Al rato volvió. Se había leído la documentación de ING y la del Banco de España. Y me propuso mandar un escrito al Servicio de Defensa del Cliente pidiendo la baja unilateral. Ya redactado.
Vale. Adelante.
Y me olvidé.
Hoy me ha llegado la respuesta de ING. Que ya no soy titular. Que está todo bien.
Tres años de dolores de cabeza. Horas al teléfono. Visitas a la oficina. Alguna discusión que me podía haber ahorrado.
Dos días. Sin mover un dedo.
Bueno, uno. El de mandar el audio.
Ahora mismo para entrar en Instinct hay lista de espera (pero no tarda mucho). Te dejo el enlace abajo.
Yo ya he gastado todas mis invitaciones. Pero cada persona nueva recibe 15. Así que, si tienes una, déjala en los comentarios. El que la use, que deje otra. Y así todos.
Una cadena. De las buenas, por una vez.
Ya, Javi, ¿y tú le das tu correo a una IA?
Yo sí. Tú haz lo que quieras, por tu cuenta y riesgo. Yo solo te cuento cómo he flipado.
—Javi

P.D. La lista de espera, aquí:
https://instinct.com/
P.D. 2. El otro email lo escribió Instinct. Este no. Bastante ha hecho ya.


