Vendes gambas.
Bueno, igual no. Pero imagínatelo.
El de al lado también vende gambas, las mismas, del mismo barco y al mismo precio.
Tú dices que las tuyas están fresquísimas. Él dice que las suyas también.
Y ahí estáis los dos en la lonja gritando lo mismo, mientras la gente se va a por las más baratas.
Ahora cambia una cosa. Llámalas la gamba de la Navidad.
Ahora el que compra se ve a sí mismo en la mesa, con su madre diciendo que este año están mejores que nunca y su cuñado robándole la última.
Y contra eso el de al lado ya no puede hacer nada.
Ya, Javi, pero yo no vendo gambas, yo vendo consultoría.
Pues peor. Una gamba al menos está buenísima.
El ejemplo no es mío.
Es de Miguel Vázquez, que escribió El Tao del Email Marketing y lleva desde 2020 viviendo de mandar un email al día.
Él lo llama la forma más idiota de ganarse la vida. Yo lo llamo envidia.
Tiene una masterclass por escrito de 24 páginas con las 17 preguntas que se inventó en una cafetería de Granada, con dos semanas para vender algo de bolsa y sin tener ni idea de bolsa.
Las contestas y te sale tu gamba de la Navidad.
Dentro las aplica a Trump, y a su propia carta de ventas, la que lleva más de 100.000€.
Costaba 97€ y ahora la regala, con una skill de Claude para hacerlo en un rato. Ya la han descargado más de 15.000 personas.
Sí, esto es una colaboración. Qué pacha.
→ Quiero mi gamba de la Navidad
Yo me voy a pensar cuál es la mía, que llevo años gritando en la lonja.
Javi

P.D. Te escribirá todos los días. Mira cómo vende, que eso ya vale su peso en oro.
P.D. 2. Sí, ya sé que son las 12 del domingo y ahora te apetecen gambas. De nada.


