Este verano he descubierto un pequeño lujo que no cuesta absolutamente nada: caminar descalzo por la hierba de un parque, sentirla bajo los pies y después sentarme a leer un buen libro recostado en el tronco de un árbol.
Puede parecer una tontería, pero son esas cosas las que me hacen feliz.
Y cada vez pienso más que el lujo de verdad tiene mucho que ver con eso: con tener tiempo para disfrutar de lo sencillo, con estar presente y con darte cuenta de que muchas de las mejores cosas de la vida no llevan precio, marca ni logo.
A veces el verdadero lujo simplemente es poder parar y disfrutarlo, disfrutar del momento presente, del aqui y ahora
Muy de acuerdo, Javi.
Este verano he descubierto un pequeño lujo que no cuesta absolutamente nada: caminar descalzo por la hierba de un parque, sentirla bajo los pies y después sentarme a leer un buen libro recostado en el tronco de un árbol.
Puede parecer una tontería, pero son esas cosas las que me hacen feliz.
Y cada vez pienso más que el lujo de verdad tiene mucho que ver con eso: con tener tiempo para disfrutar de lo sencillo, con estar presente y con darte cuenta de que muchas de las mejores cosas de la vida no llevan precio, marca ni logo.
A veces el verdadero lujo simplemente es poder parar y disfrutarlo, disfrutar del momento presente, del aqui y ahora